Dicen que insistir en que "todo tiempo pasado fué mejor" es indudable síntoma de que nos estamos adentrando en la vejez.
Incluso una de las películas más interesantes de Woody Allen trata de slguna manera sobre este tema: el sueño de algunos de retroceder a un tiempo en que las cosas eran presumiblemente mejor, más manejables, más aceptables, con la esperanza de la perfectabilidad, de lograr mejorar aquello que funcionaba mal...
Ante la terrible situación que vive Venezuela en estos momentos, y que se ha venido produciendo desde hace ya casi 14 años, no queda más remedio que asentir sobre la pertinencia de la frase aquella, la cual indudablemente, no ha perdido vigencia, ni siquiera porque se trate de la edad de quien la pronuncia, sino en todo sentido.
Esa es la realidad, guste a quien le guste.
jueves, 22 de noviembre de 2012
FRUSTRACIÓN GENERALIZADA
Acabo de publicar en mi Muro de Facebook, lo siguiente:
¿Cómo puedo manifestar hoy la profunda frustración, decepción, tristeza, ira, impotencia, que me generan particularmente la hipocresía tanto nacional como internacional, la enorme cantidad de mentiras, las guerras, el odio, la pobreza -incluyendo la intelectual- la violencia de todo tipo, la injusticia, la discriminación, la perversidad mundial... y, puntualmente, el profundo desamor por Venezuela? ¿Cómo desahogar? Y no me digan que es "votando"... demasiado simplista esa respuesta (aunque es la única que nos permite la gramática racional) ante la evidencia concurrente, permanente, abundante.... Alguien trata de obligarnos a perder toda esperanza en la especie humana. ¿Será acaso que seguimos sin entender?
Lo que resulta peor, o lo que resulta realmente frustrante es que no hay forma de solucionar ésto: la perversidad del ser humano. Se crean premios, como el Premio Nobel de la Paz, por ejemplo, para "premiar" algo que debería ser normal, algo que debería ser la "meta", la esencia de nuestra existencia. Pero resulta que los humanos no podemos vivir en paz: es, sencillamente algo imposible de asimilar. Esa palabra existe sólo para la Poesía.
Algo parecido sucede con la palabra "amor".
¿Cómo puedo manifestar hoy la profunda frustración, decepción, tristeza, ira, impotencia, que me generan particularmente la hipocresía tanto nacional como internacional, la enorme cantidad de mentiras, las guerras, el odio, la pobreza -incluyendo la intelectual- la violencia de todo tipo, la injusticia, la discriminación, la perversidad mundial... y, puntualmente, el profundo desamor por Venezuela? ¿Cómo desahogar? Y no me digan que es "votando"... demasiado simplista esa respuesta (aunque es la única que nos permite la gramática racional) ante la evidencia concurrente, permanente, abundante.... Alguien trata de obligarnos a perder toda esperanza en la especie humana. ¿Será acaso que seguimos sin entender?
Lo que resulta peor, o lo que resulta realmente frustrante es que no hay forma de solucionar ésto: la perversidad del ser humano. Se crean premios, como el Premio Nobel de la Paz, por ejemplo, para "premiar" algo que debería ser normal, algo que debería ser la "meta", la esencia de nuestra existencia. Pero resulta que los humanos no podemos vivir en paz: es, sencillamente algo imposible de asimilar. Esa palabra existe sólo para la Poesía.
Algo parecido sucede con la palabra "amor".
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