domingo, 1 de diciembre de 2019

DE LAS FINALIDADES

¿Podría convertirse un blog en un diario personal? Digo... ¿valdría la pena? ¿Cómo lograr "desnudarse" completamente... ¿o eso no es así? Si no es así, ¿de qué o para qué sirve? Seguramente ya se habrá hecho, o se hace. Y es una tontería. Pero bueno. De repente se transforma en algo de lo que he arbitrariamente llamado "que vale la pena". Y ¿qué es lo que "vale la pena"? ¿O el esfuerzo?. Tal vez sólo respirar valga la pena. Todo lo demás viene y va solo. Íngrimo. Amanece lluvioso el día. Y frío. Y eso que es simplemente otoño. Nada más que otoño. Y no quiero imaginar el invierno. El otoño del año pasado no fue así. O por lo menos no lo recuerdo así. ¿Y de qué me quejo? ¿del frío? ¡Qué absurdo! No hay nada que justifique una queja. No quejarme, sólo preocuparme. Y ni eso logro concienzudamente. Y escribo en la máquina manual por puro deporte. Porque me gusta ver lo escrito. Raramente releo. Me gusta ver cada caracter y la unión de muchos en el papel. Sólo visual. Sólo estética visual. Y eso no preocupa a nadie. Ni es objeto de queja. ¿Entonces? Si no es el frío es el calor, o los ruidos que hacen los vecinos, porque no los míos propios. Cierro escuchando a Erik Satie.

Antonio Pasquali, el pensador. A 4 años de su partida

  ​ En su libro clásico, “Comunicación y Cultura de Masas”, Pasquali plantea que la comunicación es el intercambio biunívoco (corresponde...