Confieso que muchas veces pienso en desertar. En marcharme de este país. De esta miseria llamada Venezuela. Muchas de esas veces no encuentro salida para lo que estamos viviendo. Creo que ésto nunca cambiará.
Venezuela se ha destruído.
La han destruído.
Y no veremos la reconstrucción, si es que acaso llega a haberla. Por eso el afán por marcharme. Lo que queda de vida no puede ser malgastado en estas condiciones. ¿Será que los que opinan lo contrario piensan o creen que vivirán para siempre...?
La vida sigue siendo ua sola... y no hay vuelta atrás ni reencarnación.
Lo que queda es tratar de vivir mejor cada día y eso en Venezuela se está tornando en un imposible. Si queremos vivir mejor y el tiempo que queda puede no ser muy corto, la única salida que queda es marcharse y tratar de vivir tranquilo en algun otro lugar.
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