¿Podría convertirse un blog en un diario personal? Digo... ¿valdría la pena? ¿Cómo lograr "desnudarse" completamente... ¿o eso no es así? Si no es así, ¿de qué o para qué sirve? Seguramente ya se habrá hecho, o se hace. Y es una tontería. Pero bueno. De repente se transforma en algo de lo que he arbitrariamente llamado "que vale la pena". Y ¿qué es lo que "vale la pena"? ¿O el esfuerzo?. Tal vez sólo respirar valga la pena. Todo lo demás viene y va solo. Íngrimo. Amanece lluvioso el día. Y frío. Y eso que es simplemente otoño. Nada más que otoño. Y no quiero imaginar el invierno. El otoño del año pasado no fue así. O por lo menos no lo recuerdo así. ¿Y de qué me quejo? ¿del frío? ¡Qué absurdo! No hay nada que justifique una queja. No quejarme, sólo preocuparme. Y ni eso logro concienzudamente. Y escribo en la máquina manual por puro deporte. Porque me gusta ver lo escrito. Raramente releo. Me gusta ver cada caracter y la unión de muchos en el papel. Sólo visual. Sólo estética visual. Y eso no preocupa a nadie. Ni es objeto de queja. ¿Entonces? Si no es el frío es el calor, o los ruidos que hacen los vecinos, porque no los míos propios. Cierro escuchando a Erik Satie.
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