viernes, 2 de septiembre de 2011

¿CUÁL ENFERMEDAD...?

El innombrable no está enfermo. O, si lo está, no en la magnitud que hace creer al pueblo de Venezuela. Juega con la emocionalidad primitiva de los venezolanos, con los sentimientos, con la lástima. Hace el juego que Fidel Castro utilizó varias veces y que le aportó utilidades indudablemente. Pero los tiempos han cambiado. Hoy en día, no todos los venezolanos son tan pendejos. El uso de este tipo de engaños sólo ratifica que el regimen tiene miedo de perder las elecciones a través de la pérdida de credibilidad del colectivo que sufre todos los días los estragos de una mala administración y de la corrupción más importante que ha sufrido Venezuela en todas sus épocas. La inseguridad, la inflación, el deterioro de la infraestructura, las expropiaciones, la centralización, la pérdida de los valores familiares, la inmoralidad reinante, el resentimiento, la discriminación, entre otras cosas, han hecho estragos en la sociedad; en una sociedad que se da cuenta actualmente (luego de 12 nefastos años) que esta falacia llamada Socialismo del Siglo XXI no sirve.

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