Pero además, veo con cierta tristeza cómo en estos años ciertos sujetos que se autodenominan abogados han prostituido, por dinero y/o por poder, más aún nuestra profesión.
Los abogados tenemos, o teníamos, una suerte de "poder infinito de aclaratoria" para hacer que se impartiese Justicia (con jota mayúscula) a través de los Tribunales: una responsabilidad por demás hermosa y orgullosamente importante... El Tribunal Supremo de Justicia, la instancia máxima, era símbolo de respeto, precisamente por ello...
Ya ni eso nos queda.
Ver cómo violan permanente y sistemáticamente la Constitución Nacional, de esa manera tan cínica, tan "balurda", tan grosera, tan miserable, provoca asco amen de impotencia. Y da pena ajena... ME provoca pena ajena.
No hay comentarios:
Publicar un comentario