viernes, 22 de febrero de 2013

PAZ Y CIENCIA: PERVERSA PACIENCIA....


Paz y Ciencia: "paciencia"... la ciencia de la Paz. Suena bien, pero no es exacto.

Reflexionando un poco sobre la palabra "paciencia" que pareciera estar de moda en Venezuela hoy en día o, por lo menos, es frecuentemente mencionada en cualquier conversación como consecuencia de la real tragedia que vivimos todos los días, todos los venezolanos, me di cuenta (sin haber tomado café) que en su concepto hay un ingrediente importante: la perversidad. Paciencia no es simplemente "esperar", sino "sufrir a costa de esperar".

Inmanuel Kant decía que la paciencia es "la fortaleza del débil": y yo, humildemente, no puedo estar más en desacuerdo... Debe ser que el pana Kant se refería a la fortaleza cuando la paciencia ya ha dado su fruto, no en el "interim" y ese resultado es beneficioso para el "paciente". Mientras tanto, la paciencia es, como escribió Ambrose Bierce (1842 - 1913) en su célebre "Diccionario del Diablo" (1911), "Una forma menor de desesperación, disfrazada de virtud".

Como escribí arriba, se me ocurre que el concepto de "paciencia" incluye una importante dosis de perversidad; sobre todo por la incertidumbre que todo esperar acarrea. Por otra parte y para que no se me olvide, lo incierto, cuando se intuye un daño, es perverso.

Todo este preámbulo "meditacional" y "reflexivo-personal" me hizo pensar (sin haber todavía tomado café), específica y particularmente, en "la paciencia del venezolano". ¿Es realmente paciencia? ¿Es acaso miedo? ¿La paciencia y el miedo son compatibles?, ¿son "fusionables"? ¿Cuándo se transforma el miedo en impaciencia? ¿Y cuándo, el miedo traspasa la frontera de la paciencia?.

Pensé igualmente que en la perversa paciencia y en el acto subsiguiente de perderla, hay reflexión... aunque suene absurdo y/o ilógico. Se pierde la paciencia cuando al acto irreflexivo en que concluye, se llega por un sentimiento de saturación que se alcanza pensando que "ya (ésto) no se aguanta más..." y, si es "pensando" entonces... (Hasta a mí me suena como raro, pero lo lanzo de todas formas porque aún no he tomado café...).

Y toda esta filosofía barata, baratísima... ¿como para qué? (como dirían los jóvenes). Para reconocer que con la paciencia, en Venezuela no llegaremos a nada. Que hay que perderla inmediatamente (claro.. como si fuera tan fácil dominar un colectivo y anunciar: "señores pueblo de Venezuela, hoy perderemos la paciencia...") porque nuestro país NO RESISTE MÁS. Pero tristemente es así: los delincuentes que tratan de gobernar(nos), siguen haciendo de las suyas, incluso sin tildarlos de "perversos", sino simple y llanamente torpes pero, en fin, persisten en su clarísima intención de destruir (para su propio y personal beneficio, obviamente) lo que queda de uno de los más hermosos países del mundo.

Y entonces, otra pregunta, ya con la taza de café en la mano: ¿paciencia?, ¿hasta cuándo?. ¿paciencia con los verdaderos traidores de la Patria? ¿Será que esperamos que el colectivo la pierda, se desborde y acabemos en una desgracia? Porque éso es, a mi parecer, lo que en estos momentos está seriamente planteado.

Concluyendo: sólo estoy de acuerdo, casi parafraseando a Antonio Skármeta en una "ardiente impaciente paciencia".

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